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Sismo de 5 grados en La Rioja: consecuencias y preparación ante eventos sísmicos

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El pasado 7 de marzo de 2026, se registró un sismo de magnitud 5 grados en la provincia de La Rioja, según información difundida por el Instituto Geofísico de la Universidad Nacional de La Rioja. El evento sísmico afectó a múltiples regiones argentinas, incluyendo Córdoba, San Juan, San Luis y Mendoza. Este incidente refleja la vulnerabilidad de las zonas serranas en el contexto de la geología argentina.

El sismo generó un efecto en la región serrana, con reportes de temblores leves en San Juan durante el día. Según datos del Instituto Geofísico, el epicentro se localizó en el departamento de Chepes, zona conocida por su actividad sísmica. Los efectos en San Juan fueron mínimos, con dos temblores matutinos que no causaron daños estructurales. En cambio, en La Rioja, se registraron consecuencias más significativas, incluyendo inundaciones en zonas de alta precipitación.

La comunidad de La Rioja ya se encuentra en una fase de alerta por el evento sísmico. Los responsables del Instituto Geofísico destacan que la región serrana, especialmente en áreas cercanas a ríos y cuencos, tiene una mayor probabilidad de sufrir inundaciones debido a la combinación de eventos sísmicos y climáticos. Los estudios previos indican que el 30% de las provincias en la zona serrana tienen un riesgo elevado de inundaciones tras eventos sísmicos.

La incidencia de un sismo de 5 grados en La Rioja no es inusual en el contexto geológico argentino. La región serrana, que abarca parte de las zonas más activas en términos de actividad sísmica, suele presentar eventos de baja magnitud que, en condiciones adecuadas, pueden escalar a mayores efectos. En este caso, el sismo no causó daños graves, pero el hecho de que haya ocurrido en una zona con características geológicas propensas a inundaciones es relevante para la preparación ante futuros eventos.

El Ministerio de Seguridad de la Nación ha activado un protocolo de alerta para las próximas 72 horas, con especial énfasis en la preparación de comunidades en zonas de riesgo. Los principales recomendaciones incluyen la verificación de estructuras, el monitoreo constante de las zonas vulnerables, y la coordinación con las autoridades locales para el desplazamiento en caso de necesidad. Además, el Instituto Geofísico recomienda a las personas en zonas de riesgo que evalúen su exposición a riesgos sísmicos y climáticos combinados.

El sismo de 3 de marzo de 2026, que también se registró en la región serrana, sirvió como un recordatorio de la importancia de la preparación ante eventos sísmicos. En ese evento, se reportaron efectos menores en las provincias cercanas, pero el potencial de escalar a mayores efectos en condiciones climáticas adecuadas es un tema que debe ser considerado en futuras evaluaciones.

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