La marcha de los gremios combativos terminó con represión y decenas de heridos y detenidos frente al Congreso, según informes de la policía. Los manifestantes, que se movilizaron para acompañar el paro en rechazo a la reforma laboral, enfrentaron una respuesta policial intensa. El número de heridos y detenidos se incrementó a 70 en un evento que tuvo lugar el 19 de febrero de 2026.
La convocatoria para acompañar el paro en rechazo a la reforma laboral derivó en una nueva cacería policial, tal como había amenazado la ministra Monteoliva. Movilizaron la UOM, aceiteros, docentes y los partidos de izquierda. Abel Furlán, líder de la UOM, pidió un nuevo paro de 36 horas para la semana que viene. El presidente de la UOM, Furlán, destacó la necesidad de una reacción contundente ante el avance de la reforma laboral en el Congreso.
Según fuentes en el lugar, el conflicto se desarrolló en la plaza de Los Dos Congresos, cerca del Congreso Nacional. Los manifestantes, que incluían a sindicatos y partidos políticos de izquierda, intentaron derribar una valla que separaba el espacio público de los edificios del Congreso. Los policías, en respuesta a estas acciones, lanzaron balazos y gases lacrimógenos, generando una situación de tensión. Los heridos, según la policía, incluyen tanto a manifestantes como a agentes, y el número alcanzó 70 en el evento.
El incidente se desarrolló en un contexto de intensa desconfianza hacia el gobierno en relación con la reforma laboral. El gobierno ha promovido la idea de un 'cambio' en el ámbito laboral, pero los grupos que participan en la protesta argumentan que la reforma no aborda adecuadamente las necesidades de los trabajadores. La protesta se convirtió en un punto de encuentro para las distintas fuerzas políticas y sociales que buscan un diálogo más inclusivo.
El presidente de la UOM, Abel Furlán, declaró que el nuevo paro de 36 horas es una medida necesaria para garantizar que el Congreso no avance con la reforma laboral. Furlán señaló que el gobierno ha estado 'muy cerca' de aprobar la reforma en el Congreso Nacional, lo cual genera una respuesta de desconfianza en la población. La protesta, que se desarrolló frente al Congreso, tuvo como objetivo principal el rechazo a la reforma laboral y la presión para que se reabran las discusiones en el Congreso.
Las fuerzas de seguridad, en respuesta a las acciones de los manifestantes, advirtieron sobre el riesgo de una mayor escalada de violencia. La policía, en una declaración pública, aseguró que el número de heridos y detenidos se incrementó, pero no especificó la cantidad exacta. Los manifestantes, por su parte, destacaron la necesidad de un diálogo abierto con el gobierno para resolver los problemas laborales.