Fallas en subestaciones eléctricas: crisis en el sistema de distribución del AMBA

El sistema eléctrico del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se enfrenta a una crisis estructural en las subestaciones de distribución, con recientes cortes que afectaron a más de un millón de usuarios. Según los últimos informes, el corte del servicio en el 31 de diciembre impactó a aproximadamente 4 millones de personas, mientras que el 16 de enero afectó a 800 mil usuarios en el caso de Edenor. Estas fallas se originan en la salida de servicio de subestaciones clave, como la ubicada en Bosques (Edesur) y la en Morón (Edenor), que son fundamentales para el equilibrio del sistema.

La fragilidad del sistema eléctrico

Las subestaciones eléctricas cumplen un papel crucial en el proceso de distribución y regulación de energía. Durante los picos de demanda, especialmente en invierno, el sistema eléctrico puede sobrepasar su capacidad de diseño, lo que genera fallas críticas. Según el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), varias subestaciones operan al límite de su capacidad o presentan problemas de mantenimiento y falta de inversión. Este estado de fragilidad se explica por la insuficiencia de recursos asignados a la modernización y mantenimiento de infraestructura crítica.

Impacto económico y social

El aumento del 21% en el precio mayorista de la energía eléctrica, oficializado por la Resolución 22/2025, ha generado preocupaciones en las familias que pagan la tarifa plena. Más del 40% de los usuarios, que corresponden a hogares sin subsidios, enfrentan aumentos superiores al 10% en sus facturas. Este ajuste se debe principalmente a la actualización del tipo de cambio de referencia y a la corrección del delay electoral, una decisión política que buscaba evitar un mayor incremento en tarifas durante la campaña electoral.

La necesidad de una respuesta urgente

Los expertos en energía destacan la urgencia de invertir en la modernización del sistema eléctrico, especialmente en las subestaciones que soportan el mayor tráfico de energía. La falta de mantenimiento y la insuficiencia de recursos han llevado a episodios recurrentes de caídas en el servicio, con consecuencias en la calidad de vida de millones de habitantes. La solución pasa por una mayor inversión en la infraestructura y la creación de un sistema de monitoreo en tiempo real para prevenir futuras fallas.

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