Carlos Miguel, el portero que ahora defiende el arco del Palmeiras en la final de la Copa Libertadores, tiene una historia peculiar. Su camino hacia la gloria está lleno de giros inesperados, incluyendo un paso fugaz por el Flamengo que terminó en un descarte prematuro.
De Saquarema a la Cantera del Flamengo
En 2016, Carlos Miguel, buscando una oportunidad en el fútbol base, jugaba para el Boavista de Saquarema. Participó en una captación de talentos organizada por el Flamengo y fue seleccionado para unirse a sus filas. Ingresó a la categoría sub-17 del club carioca, pero su estadía fue breve.
La Dificultad de la Transición
Al ascender a la categoría sub-20, Carlos Miguel se encontró con una fuerte competencia. El club decidió no continuar con él, poniendo fin a su sueño de triunfar en el Flamengo. Tras su salida, buscó nuevos horizontes en el Internacional, donde experimentó varios préstamos antes de encontrar su lugar en el Corinthians.
Ascenso en el Corinthians y Llegada al Palmeiras
Fue en el Corinthians donde Carlos Miguel comenzó a destacar, llamando la atención del Nottingham Forest de Inglaterra. Sin embargo, el destino lo llevó al Palmeiras, donde se convirtió en una pieza clave en el esquema de Abel Ferreira. La lesión de Weverton le abrió las puertas de la titularidad, superando a Marcelo Lomba y asumiendo la responsabilidad en el momento más crucial de la temporada.
La Final de la Libertadores y la Revancha Personal
Ahora, Carlos Miguel se prepara para disputar la final de la Libertadores contra el Flamengo, un partido que representa una revancha personal. Aunque en el primer enfrentamiento contra el Flamengo no tuvo su mejor desempeño, perdiendo 3-2 y fallando un penal, tiene la oportunidad de redimirse y grabar su nombre en la historia del Palmeiras.
La historia de Carlos Miguel es un ejemplo de perseverancia y superación. De ser descartado en el Flamengo a convertirse en el portero titular del Palmeiras en una final de Libertadores, su trayectoria demuestra que el camino hacia el éxito puede estar lleno de obstáculos, pero con trabajo duro y determinación, los sueños pueden hacerse realidad.